Aunque mucha gente opina lo contrario, un seguro de vida no es un producto complicado que requiera muchos conocimientos como los productos de inversión o ahorro.

Sin embargo, sí es importante tener algunos conceptos claros y, sobre todo, analizar la situación personal de cada uno para encontrar el producto que más nos convenga.

Algunas nociones previas para novatos

Antes de empezar a buscar, debemos conocer un par de conceptos clave:

CAPITAL ASEGURADO: Es la suma que queremos asegurar y que nuestros herederos recibirán en caso de fallecimiento.

Es importante porque, cuanto más aseguramos, más caro es el seguro.

Es bastante frecuente preguntarnos ¿Cuánto debería asegurar? Si nos pasamos, pagaremos mucho todos los años, si nos quedamos cortos, puede que la cobertura no sea suficiente.

Un poco más adelante analizaremos cómo tomar una buena decisión.

PRIMA: Es lo que pagamos, anualmente por nuestro seguro. Este importe varía inicialmente en base al capital asegurado (cantidad que queremos asegurar) y nuestra edad. Cuanto más mayores somos, más alta es la prima (porque más probabilidades tenemos de fallecer, así que el riesgo para la aseguradora es mayor)

Aparte de estos dos factores, hay que tener en cuenta nuestro estado de salud. No es lo mismo una persona con una salud normal y que no fuma que alguien que ha sufrido un infarto.

También hay que tener en cuenta nuestra profesión (tampoco es lo mismo alguien que trabaja en un supermercado que alguien que es militar o policía)

Todos estos factores influyen en el riesgo que tenemos de fallecer, así que influyen en lo caro o barato que nos cuesta asegurarnos un capital determinado.

COBERTURAS: Las coberturas de un seguro son los imprevistos que cubre. Normalmente, para un seguro de vida, la cobertura principal es el fallecimiento por accidente (es decir, los beneficiarios reciben el dinero asegurado si el asegurado muere por un accidente)

Además, se pueden contratar otras coberturas adicionales, según el producto o la compañía, como la Incapacidad (se cobra el capital si el asegurado queda incapacitado)

Como es lógico, cuanto más amplias son las coberturas (más imprevistos aseguramos) más alta es la prima. Por eso es necesario elegir bien qué queremos contratar. De nada nos sirve un seguro que nos cubra “para todo” si no podemos mantenerlo más que un tiempo por el alto coste que tiene.

Eligiendo un seguro para mí. ¿Cuál es la mejor opción?

Antes de nada, debemos analizar nuestra situación personal para elegir.

Un seguro de vida, por definición, sirve para paliar el problema económico que supone el fallecimiento de una persona.

Si vivimos, por ejemplo, en un hogar con 2 personas en el que tenemos unos ingresos de 1000€ por persona y fallece una de ellas, reducimos los ingresos a la mitad. Si en ese hogar hay hijos, hipotecas, trabajadores por cuenta propia… los gastos no se reducen a la mitad, así que tenemos un problema.

El seguro de vida nos permite no tener que preocuparnos por estas cosas durante un tiempo más o menos prolongado.

Por eso, el primer paso es saber cuáles son nuestros ingresos, nuestros gastos y hacer una previsión de cuánto tiempo nos gustaría tener cubierto en caso de que ocurra algo.

Como a veces puede resultar un poco pesado, hemos creado una herramienta para facilitarte los cálculos y darte una orientación sobre el capital adecuado en tu caso

A modo orientativo, una buena decisión puede ser cubrir el sueldo íntegro de un par de años. Ese plazo puede ser razonable para reorganizar nuestra situación personal sin tener que preocuparnos por el dinero.

También puede ser una buena idea hacer el cálculo al revés: Si yo (o mi familia) dispongo de 20€ al mes para un seguro, ¿cuánto podría asegurar?

Para este caso, puedes acceder a nuestra herramienta de cálculo que te dirá qué capital podrías asegurar con ese dinero que puedas emplear.

Es hora de decidir las coberturas. Este es un tema muy personal y cada uno debe elegir aquello que le haga sentir más tranquilo. En cualquier caso, es importante recordar que un seguro de vida tiene sentido si nos cubre durante cierto tiempo. Como decíamos, tener muchas coberturas y no poder pagarlas acaba siendo no tener un seguro y haber perdido dinero.

El precio de mi seguro: ¿Pagar más o menos?

Una vez elegido el nivel de capital que queremos cubrir y las coberturas que nos interesan, empezamos a buscar precios de seguros y nos damos cuenta de la variedad que hay.

Cada aseguradora tiene sus precios, así que es fácil perderse. ¿Cuál es mejor? ¿Es peor un seguro barato que uno caro?

En primer lugar debemos asegurarnos que las coberturas y capitales son los que queremos. A veces vemos seguros muy baratos porque, simplemente, cubren capitales menores o tienen menos coberturas.

Un seguro es un producto de confianza. Debemos estar convencidos de que la empresa que nos cubre va a ser capaz de cumplir. Las aseguradoras multinacionales nos ofrecen una buena garantía con carácter general de   seguridad. De hecho, las pequeñas o recientemente creadas ofrecen precios competitivos para intentar captar clientes.

Igual ocurre con el proceso de compra. A veces el proceso puede ser complicado si nuestro estado de salud tiene riesgos. Contar con una empresa que facilite los trámites y nos ayude con ellos, puede evitarnos dolores de cabeza y pérdidas de tiempo.

En resumen, hay que recordar que lo barato a veces es caro y que lo caro no siempre es lo mejor. Lo importante, como en casi todo lo que compramos, es encontrar alguien que cubra nuestras necesidades, que nos de confianza y que responda a nuestras expectativas, tanto en precio como en servicio.

 

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Posted: 12-07-2018