Comprar una casa es, para muchos, una de las decisiones más importantes de su vida. Por desgracia, pocos tenemos el dinero para pagarla sin tener que acudir a un préstamo. De ahí que debamos dedicarle tiempo y preocuparnos por buscar la mejor opción.

Y si hay un dicho que dice que los niños no vienen con instrucciones, las hipotecas tampoco. A continuación te vamos a dar un pequeño extracto de las 5 cosas más importantes que tienes que tener en cuenta si estás en esta situación. No son todas, pero éstas son las que sí o sí, debes tener en cuenta:

1-    Cuánto dinero puedo pedir

Puede parecer una obviedad, pero es la parte más importante. Hace unos años, existía la creencia de que podías entrar en un banco para pedir una hipoteca y salías con el dinero para la casa, el coche, el dinero para la reforma y un poco para un viaje para recuperarte del estrés de los trámites. Ahora, debido a la crisis, las cosas no son así y los bancos son “menos generosos”.

Así que lo primero que hay que tener en cuenta es que el banco puede que te conceda menos crédito del que tenías pensado.

Para empezar, actualmente es muy complicado que el banco ofrezca más del 80% del valor de la compra o de tasación de la vivienda (normalmente el menor de ellos), por lo que debes tener en cuenta que si no tienes el 20% restante, puede que te quedes sin casa.

Como siempre en este tipo de trámites, todo está sujeto a negociación y puede que encuentres alguna entidad que mejore ese capital, pero debes tener en cuenta el coste o intereses que puede tener para ti.

Por resumir: Lo primero y más importante, haz números antes de empezar, analiza hasta cuánto puedes aportar de tus ahorros y ten en cuenta tu perspectiva económica para los próximos años.

2-    Tipo de interés e índice de referencia (y diferenciales)

Uno de los primeros conceptos que debes aprender: Tipo de interés. Es el porcentaje que tendrás que pagar al banco por prestarte el dinero.

Por pocos conocimientos económicos o financieros que tengas, sabrás que actualmente los tipos de interés son bastante bajos. Es una buena noticia en principio, porque supone que te “costará menos” pedir dinero al banco.

Aquí entra en juego otro término importante: El diferencial.

Tu banco establece un tipo de interés oficial como base del préstamo. Es el llamado índice de referencia. Actualmente, casi todas estas operaciones se referencian al EURIBOR. Es básicamente el precio al que los bancos se prestan dinero. El problema es que si el banco te concede tu préstamo a ese “precio”, no ganaría nada, así que introduce un diferencial, que básicamente es un incremento sobre ese interés y que podría decirse que es “su tarifa”.

Dependiendo de lo alto o bajo que sea ese diferencial, los intereses que tienes que pagar serán mayores o menores. Esto unido al precio del tipo de interés de referencia (que también sube o baja según la situación económica) conforman el precio total que te costará tu préstamo.

En la actualidad lo normal es que tu tipo de interés sea bajo y tu diferencial más o menos alto. Si conoces gente con hipotecas anteriores a la crisis seguramente verás que sus diferenciales son mucho más bajos. Esto se debe a que cuando firmaron su préstamo, el tipo de interés de referencia era mucho más alto. Esto es importante saberlo porque si en algún momento adquieres una vivienda y te permiten subrogarte al préstamo hipotecario del anterior propietario, es posible que sea una buena decisión.

También es posible contratar tu hipoteca a tipo variable (estos que te comentamos) o a tipo fijo. La diferencia es que los primeros fluctúan con la economía, por lo que unas veces pueden estar altos (con lo que pagarías más) o bajos como ahora (con lo que pagarías menos). Si el tipo es fijo, siempre es el mismo y siempre pagas lo mismo, independientemente de la coyuntura económica.

Pero cuidado, no es oro todo lo que reluce. Ahora mismo las hipotecas a tipo fijo tienen un interés más alto que el de las de tipo variable, pero contratar una asegura que siempre pagarás lo mismo. Si en unos años los tipos suben puede ser más ventajosa frente a una variable.

3-    Gastos, comisiones y cláusulas

Como todos sabemos, casi cualquier trato que hagas con un banco está sujeto a gastos y comisiones. La buena noticia es que en caso de un préstamo hipotecario, es posible negociar algunos de ellos y hacerlos un poco más favorables.

Es importante conocer las condiciones de las comisiones por estudio, apertura, cancelaciones anticipadas o parciales, gastos de notaría, de inmobiliarias (si has optado por hacer el trámite a través de ellos…) Algunos se pueden negociar, otros eliminar… Sobre todo debes tener en cuenta que puedes pedir un informe sobre todos ellos para tener una foto completa de cuánto te va a suponer tu préstamo.

4-    Productos accesorios que cambien las condiciones

Otra de las prácticas más conocidas en los préstamos hipotecarios es la inclusión de servicios accesorios: domiciliar la nómina, los recibos, contratar tarjetas o, como veremos un poco más adelante, seguros de vida que garanticen al banco el cobro de la hipoteca.

En principio, según la Ley, un banco no te puede obligar a contratar ningún servicio como condición para concederte el préstamo hipotecario, salvo el seguro contra incendios que es preceptivo por ley, así que lo que hacen es rebajar el diferencial de tu hipoteca “premiándote” por los productos accesorios que contrates.

En este caso es importante hacer cuentas porque no siempre la rebaja del diferencial te ahorra dinero.

Esto ocurre muy a menudo con los seguros de vida. En muchas ocasiones el banco te exigirá que contrates este seguro para garantizarse el cobro de la hipoteca. Lo primero que debes saber es que este seguro no es obligatorio (aunque sí muy recomendable para evitar que, si el comprador fallece, la deuda pase a sus herederos), pero sobre todo, no es obligatorio contratarlo con el banco. En muchos casos, como te explicamos en este artículo (enlace al otro de hipotecario) puedes ahorrarte mucho dinero si buscas otra opción aunque empeoren las condiciones de tu préstamo.

5-    En caso de duda, pide explicaciones

Lo más importante: si tienes dudas, infórmate. No debes tener prisa por firmar, por muchas ganas que tengas de comprar tu casa o por mal que pienses que se te dan los temas financieros. Probablemente vayas a pasar mucho tiempo con ese préstamo, así que es importante no dejar cabos sueltos.

Tu gestor del banco debe responderte y darte la información y, actualmente, hay  muchas asociaciones o páginas de internet donde recabar información.

Tampoco olvides que puedes preguntar al notario antes de la firma (preferiblemente no el mismo día para poder informarte sin presión) y que el banco no te puede obligar a elegir uno en especial.

 

Posted: 12-07-2018