Seguros de lo que Importa
Últimamente se habla mucho de la "generación sándwich", personas de entre 35 y 55 años, que cuidan de sus hijos y al mismo tiempo de sus padres. Una doble carga que además de suponer un gran desgaste emocional y físico, también tiene importantes implicaciones económicas.
La realidad de la generación sándwich
Debido al aumento del coste de la vida, a la dificultad para acceder a un empleo estable o al alto coste de la vivienda cada vez es más frecuente ver a padres que deben hacerse cargo económicamente de sus hijos durante mucho más tiempo. A la vez, el aumento de la esperanza de vida hace que muchas personas tengan que encargarse también del cuidado y del bienestar de sus padres, ya sea ocupándose de sus cuidados o, incluso, manteniéndoles económicamente.
Esta doble responsabilidad no sólo complica el día a día de las personas de la generación sándwich, que tienen que asumir muchos gastos, sino que también limita su capacidad de ahorro, impidiéndoles en muchas ocasiones contar con un plan de futuro para cubrir las necesidades de sus padres y sus hijos si algo les sucediera.
Un seguro de vida para proteger a tus padres y a tus hijos
Si formas parte de la generación sándwich y quieres proteger el futuro de ambas generaciones al mismo tiempo puedes recurrir a los seguros de vida.
El seguro de vida es una solución financiera flexible diseñada para garantizar que tus seres queridos puedan mantener su estabilidad económica si tú faltas, sean estos quienes sean. Por eso, contratando un único seguro de vida, podrás garantizar que tanto tus hijos como tus padres cuenten con un respaldo económico si algo te ocurre.
Y es que uno de los grandes beneficios de los seguros de vida es que te dan la posibilidad de designar a varios beneficiarios. Esto significa que puedes dividir el capital asegurado entre tus hijos y tus padres, o incluso entre otros familiares si fuera necesario.
Por ejemplo, si tienes dos hijos, puedes designarles como beneficiarios del 70% del capital (35% para cada uno) y el 30% restante designárselo a tus padres. De este modo tendrás la certeza de que ninguno de ellos quedará desprotegido. Tus hijos podrán seguir estudiando o mantener su nivel de vida y tus padres podrán completar su pensión o contar con ayuda o asistencia si tú ya no estás.
Lo único que tienes que hacer es calcular bien el capital que necesitaras asegurar. Una forma sencilla de hacerlo es multiplicando el gasto mensual de tus hijos y tus padres por el número de meses que estimas que seguirán necesitándolo. Pregúntate cuántos años faltan para que tus hijos se independicen económicamente, cuánto dinero necesitarían al mes o cuántos años de vida activa o de apoyo necesitarán tus padres. Así podrás contratar un seguro de vida con el capital adecuado para cubrir todas sus necesidades.