La felicidad es un estado de ánimo. Seguramente no podamos asegurar la felicidad plena que nos gustaría que disfrutaran nuestros mayores tesoros a lo largo de sus vidas, pero sí podemos contribuir a que consigan alcanzarla.

Somos muchos los que tratamos de comprar la felicidad de los más pequeños con viajes, juguetes, o caprichos que nos hagan emocionarnos al ver sus sonrisas. Todo ello puede generar una felicidad inmediata, aunque no significa que siga existiendo a largo plazo.

 

¿Qué se debe tener en cuenta para que sea así?

1.Invierte en educación. Utilizar nuestros ahorros en su educación es invertir en su futuro. La educación de calidad mejorará su nivel de vida y el bienestar en la sociedad. Tal y como explicaba el economista de la universidad de Chicago, James Heckman[1], si una sociedad y sus individuos invierten en educación desde una edad temprana, fomentan la escolaridad y reducen la delincuencia. Además, se produce un aumento de sus niveles de vida y de renta que permite contribuir con mayores impuestos y generar mayor beneficio social.

 

2.Evita preocupaciones, contrata un seguro de vida. No olvides proteger a tus hijos en caso de fallecimiento por parte de ambos progenitores. Es importante que ambos estén asegurados de tal forma que el problema económico nunca sea un impedimento para conseguir la felicidad de nuestros seres más queridos.

 

3.Transmite valores y principios. Es importante que nuestros hijos sientan que son parte de una cultura y sepan definir su seña de identidad. Debemos trabajar en nosotros mismos para darles los mejores ejemplos y puedan desarrollar funciones en las que se sientan satisfechos y consigan llegar a definir su estado de felicidad.

 

Fuente: https://es.linkedin.com/pulse/cu%C3%A1l-es-tu-planpara-garantizar-la-felicidad-de-tus-hijos-jamie-mou

 

[1] https://ined21.com/5-motivos-para-invertir-en-educacion/

Posted: 09-07-2018